Ecosistemas
Doce puertas que dan al mundo de lo vivo. Elige una en la que centrar tu atención y encuentra algo en lo que pensar mientras rezas o reflexionas.
Reflexión
La Tierra no es un conjunto de lugares separados. Es un solo cuerpo vivo, entretejido en su totalidad, desde el hielo resplandeciente de los polos hasta el trozo de verde que ves desde tu ventana. La nieve que cae sobre una montaña lejana se convierte en río, se convierte en mar, se eleva en forma de nube y vuelve de nuevo como lluvia. Cada parte está unida a todas las demás, y tú estás unido a todo ello.
Cada página de este libro te abre una puerta a una parte de ese mundo vivo. Detente a contemplar las imágenes. Deja que un lugar, una criatura, un rincón de la tierra te llegue al corazón. El bosque por el que una vez caminaste. La costa a la que vuelves. El amplio cielo que se extiende sobre tu propio tejado. Cuando algo te conmueve, ahí es donde comienza tu oración.
Muchas personas cuidan de dos: un ecosistema cerca de casa y otro lejos. Así, su cuidado diario abarca desde la puerta de su casa hasta el otro extremo del mundo, abarcando lo cercano y lo lejano al mismo tiempo.
Empieces por donde empieces, te estás acercando a algo inmenso que te supera, y a algo de lo que siempre has formado parte. Elige una puerta y cruza el umbral.