Océano
Si te sitúas a orillas del mar, te sitúas a orillas del corazón azul del mundo. El océano cubre la mayor parte de nuestro planeta y alberga la mayor parte de su vida: las grandes ballenas que cantan en las profundidades, las tortugas que trazan los caminos que su especie ha seguido durante cien millones de años, las ciudades de coral que resplandecen de color, la vasta y silenciosa oscuridad donde las criaturas emiten su propia luz. Cada ola que llega a tus pies ha recorrido un largo camino para encontrarte.
Este océano vivo es más grande que cualquiera de nosotros, y sus mareas siguen moviéndose dentro de nosotros. El mar fue el primer hogar de toda la vida, y aún lo llevamos con nosotros, en la sal de nuestra sangre, en el agua que constituye la mayor parte de lo que somos. Rezar por el océano es tender la mano hacia algo profundo e ilimitado que está más allá de uno mismo y, al mismo tiempo, volver al lugar del que uno proviene.
Así que abraza las vastas aguas por un tiempo, hoy, mañana y pasado mañana. Imagina el mar cristalino y rebosante de vida, los arrecifes llenos de vida, la costa limpia, y ofrécele lo que ofreces a todo lo que amas: un deseo de salud, de abundancia, de que su azul profundo prospere. Que esta sea tu plegaria por el océano, con tus propias palabras, con tu propia voz. Las más sinceras están surgiendo como la marea, incluso en este mismo instante.
Las imágenes que aparecen aquí te ayudarán a conectar con el ecosistema. Para acceder a más recursos fotográficos, visita la página Eco-Prayer .
Una Eco-Prayer el océano
El abrazo envolvente del agua a la costa. Las mareas, las corrientes y el clima.
Agua salada por fuera. Agua salada por dentro. La forma interior hace que tanto la savia del tallo como la sangre de las arterias estén llenas y turgentes.
El plancton, las ballenas y las medusas nadan y se dejan llevar por la corriente en este mundo acuático.
¿Qué criaturas del océano nadan en tu corazón?